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viernes, 6 de febrero de 2009

El centro de la fuerza:

Durante los últimos 10 años o más, la formación del núcleo (core) “es el ejercicio donde participan los Abs. y parte inferior de la espalda, ha sido uno de los más destacados en cuanto a tendencias en fitness y por una buena razón, lo más importante en la estructura del cuerpo es su sistema de comunicación, la médula espinal”, dice Juan Carlos Santana, CSCS, director del Instituto de Human Performance en Boca Ratón, Florida.

“Pero esta alojada en la estructura más inestable del cuerpo, la columna vertebral, con el fin de que éste pueda movilizarse, hay que estabilizar primero la estructura. Por lo tanto, dice Santana, “estamos limitados a la fuerza que se pueda generar en cualquier actividad, por nuestra capacidad para estabilizar la parte inferior de la espalda y la región pélvica“.
En este sentido, con el fin de lograr condición en el cuerpo entero, se tendrán que realizar ejercicios que fortalezcan la zona que rodea la columna vertebral, a saber, los ABS y parte inferior de la espalda.

Ejercitándose con un conjunto entrenamientos como Suiza-ball, crunches que pueden integrar una parte de esa formación, pero es sólo la punta del iceberg cuando se trata del acondicionamiento del núcleo.
La formación de estabilidad ha venido sucediendo durante mucho tiempo, pero su base moderna se remonta aproximadamente 25 años, cuando los Terapistas físicos en San Francisco, descubrieron que los pacientes que tenían su tren inestable en las posiciones controladas (como en el caso del uso de la bola de Suiza o de equilibrio en una pierna) podría aliviar problemas de espalda.

ESTABILIZACIÓN Y COLOCACIÓN DE LA PELVIS


La estabilización del núcleo o centro de energía (área constituída por la zona abdominal, lumbar, glúteos y caderas) es la clave de todo el sistema de ejercicios de Pilates.Consiste en la creación de un círculo de fuerza alrededor de la parte central del tronco, lo que es fundamental ya que los músculos del centro del cuerpo son esenciales para la salud de todo el conjunto corporal. De este modo, al fortalecer los músculos de esta zona, se logra reforzar y proteger a la columna y a los órganos internos y así se obtiene la capacidad de controlar las zonas inferior y superior del cuerpo sin que por ello se deje de proteger a la columna. Los ejercicios de estabilización del centro de energía de Pilates son muy recomendados en caso de sufrir lesiones o desequilibrios corporales ya que contribuyen a recuperar la correcta alineación y postura natural de cada persona. Además, este tipo de ejercicios también permite estabilizar los músculos posturales centrales, preparándolos para el adecuado trabajo en las zonas alta y baja del cuerpo.

La importancia del control de la pelvis para la estabilización del núcleo o centro de energía es vital, siendo además el apoyo y base del trabajo del resto de músculos del cuerpo. Por ello y, dada la gran importancia de la correcta alineación de la pelvis para conseguir la alineación adecuada del cuerpo, el control de la base de la pelvis es el punto de inicio de la mayoría de los ejercicios Posturales.

Es bastante común que, estando en esta posición se presente una curva natural en la zona baja de la espalda que diferirá entre unas personas y otras según su grado de lordosis existente. En caso de que esta curvatura sea demasiado acusada, es recomendable empujar ligeramente el pubis hacia el techo para corregir esta curvatura natural y así lograr mayor estabilidad durante la ejecución de los ejercicios. No obstante, en ocasiones y, en función del grado de curvatura de cada persona, es posible que al rotar ligeramente el pubis hacia arriba para tener mayor estabilidad en la zona baja de la espalda, aún exista un pequeño espacio entre la columna y la colchoneta. En este caso (y en general) no es necesario presionar en exceso la espalda sobre la colchoneta para corregir esta curva natural ya que esto podría originar un estrés innecesario en el cuerpo.

jueves, 13 de noviembre de 2008

A un portero de hockey le dan siete semanas de vida y sigue entrenándose

EL ALEMÁN ROBERT MÜLLER HACE VIDA NORMAL, PESE AL CÁNCER QUE PADECE


Robert Müller, portero alemán de hockey hielo, lleva muchos años deteniendo los discos que intentan entrar en su portería. Sin embargo, nunca ha estado ante una parada tan complicada como la que tiene que afrontar ahora: un cáncer cerebral.

Corría el año 2006 cuando después de sufrir unos mareos se le detectaba un gliobastoma en el cerebro. Se trata de un cáncer muy agresivo y de rápido crecimiento que consume la vida de sus víctimas en muy poco tiempo. Sin embargo, Müller afrontó la enfermedad con entereza y tras una intervención en la que se le extirpó parcialmente el tumor volvía a las pistas de hielo. De hecho, sólo tres meses estuvo alejadas de ellas.

Entonces tuvo que cambiar sus utensilios de portero por la quimioterapia y las pistas de hielo por los hospitales, pero una vez más evitó que el gol del cáncer entrara en su portería. “Soy muy afortunado. Sé que me queda algo del tumor dentro, pero tengo que ser positivo”, declaraba el bueno de Robert tras su regreso a las pistas.

Un regreso que no pudo ser más fructífero, ya que ayudó a su actual equipo, el Kölner Haie, a conquistar el subcampeonato de la liga alemana y defendió los colores de su selección en el Mundial de Canadá.Este alemán de 28 años, casado y padre de dos hijos siguió con su vida de deportista, con sus entrenamientos y entregado en cuerpo y alma a su gran pasión, el hockey hielo. Sin embargo, el pasado verano, en una revisión rutinaria, el cáncer volvía a hacer acto de presencia y esta vez más grande y agresivo que antes. Müller volvió a pasar por el quirófano, pero esta vez tampoco se pudo extirpar el tumor en su totalidad y los restos que quedan le oprimen las venas del cerebro cada vez con mayor vehemencia.


Los médicos se han dado por vencidos.
De hecho, los médicos que le tratan se han dado por vencidos, algo que aún no ha hecho Müller, y tan sólo le auguran siete semanas de vida. “La mayoría de los pacientes de este tipo de enfermedad no supera el año de vida y tan sólo el 3% alcanza los cinco años”, reconoce Wolfgang Wick, oncólogo de la Universidad de Heidelberg y que trata a Robert Müller desde que se le diagnosticara su enfermedad.

Ni siquiera 50 días de vida y Müller sigue con la misma alegría que siempre le ha caracterizado. “Sólo pienso en el hockey”, dice. “Ahora mi único objetivo es disputar el arranque del Campeonato alemán —a finales de noviembre— y agradecer de esta forma a mi equipo la confianza que han depositado en mí”, prosigue el portero germano, que reconoce no tener dolores ni minusvalías para poder desempeñando su profesión.

Aunque avisa de sus intenciones: “Quiero que se me trate como al resto de mis compañeros, no quiero jugar por compasión”. Sin duda, otro gesto más de la entereza de todo un superviviente y un luchador que se enfrenta al reto más difícil que jamás se le puede presentar a una persona.